jueves 14 de mayo de 2009

Todo se arregla

Caso A: supongamos que, por esos nefastos designios del destino, un buen mal día algún electrodoméstico del hogar decide descomponerse. Luego de las correspondientes puteadas, ¿cuál sería el camino lógico a seguir? obviamente llamar al técnico o, en su defecto, llevar el aparato en cuestión a un service para que lo devuelvan a la vida, siempre que comprar uno nuevo cueste más caro.

Caso B: supongamos ahora que alguien cercano tiene la desgracia de sufrir algún tipo de accidente casero, o bien un problema de salud (sí, toquemos todos madera por favor). Luego de las correspondientes puteadas, ¿cuál sería el camino lógico a seguir? obviamente llamar al médico o, en su defecto, llevar al allegado en cuestión al hospital o centro asistencial más cercano, siempre que la situación no pueda ser resuelta puertas adentro.

Ahora bien, ¿qué ocurre si A y B suceden al mismo tiempo? ¿de cuál de las dos emergencias nos ocupamos primero? La respuesta parece ser obvia también, pero en todo caso estaríamos obligados a padecer dos viajes de ida, dos viajes de vuelta, estrés por partida doble y una considerable pérdida de tiempo (y dinero).

Afortunadamente este local del barrio de Boedo fue un paso más adelante que el resto y previó semejante encrucijada:



Según nos informaron, por una módica suma los clientes pueden optar por alguno de los siguientes combos:

  • Cambio de tubo de televisor + colocación de prótesis de cadera para el nono
  • Limpieza de cabezales de videocassettera lente de DVD + nueva pila para el marcapasos de la tía
  • Reemplazo de púa de tocadiscos + vendaje para la patita lastimada del pichicho ó minino
Como pueden ver, hoy en día el que se complica la vida es porque quiere...

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