- Señora, no es que quiera apurarla pero en 5 minutos cerramos...
- ¡Oh no, y yo todavía sin decidirme por los zoquetes que me voy a comprar! ¿y ahora qué hago?
Muy pronto los diálogos como estos van a ser parte del pasado. Un local comercial del barrio porteño de Once está implementando un novedoso servicio al cliente, consistente en la posibilidad de permanecer en las instalaciones para determinada cantidad de personas aún después del horario oficial de cierre.
Si el comprador finaliza la transacción en un horario tardío, tiene la posibilidad de pernoctar en el local al abrigo de su calefactor y con ropa de dormir provista por la empresa (y seguramente sobre alguno de los varios sommiers disponibles).
Si la nueva propuesta tiene éxito, la firma está pensando en ampliarla para incluir osos de peluche y canciones de cuna, para que la experiencia onírica sea completa.
Marketing, que le dicen...







