viernes 15 de agosto de 2008

Sor presa

Llevaba ya más de 12 horas de ayuno, y la escasez de glucosa empezaba a manifestarse en forma de dolor de cabeza. Ya estaba completamente mentalizado para el pinchazo y por suerte mi turno había llegado, pero aún no estaba dicha la última palabra:

- Empleada del laboratorio: vení, pasá por acá...seguiste la dieta, ¿no?
- Blus: ¿eh? ¿cuál dieta?
- E: aah es que para este ítem del análisis necesitabas seguir una dieta especial...
- B (con la esperanza de que la Ley de Murphy no se cumpla por una puta vez, qué ingenuo): ¿y en qué consistía?
- E: tenías que permanecer cuatro días sin comer nueces, palta, ciruela ni banana (obviamente venía bárbaro hasta que mencionó a la alargada fruta del trópico).
- B (pensando en que esa no era una dieta sino la lista de los mandados): uhh ¿y entonces?
- E: mejor te conviene volver la semana que viene y hacerte todo junto.

Supongo que esa última es una de sus frases de cabecera, la debe pronunciar más veces por semana que el "buenos días"; al menos pude dejarle el tarrito con orina que tan ridículamente tuve que pasear por los pasillos, antes de continuar mi derrotero del chequeo general en el sector de rayos X.

Fui amablemente recibido por una religiosa que trabaja en dicha sección del sanatorio, quien al tiempo que tomaba mis datos mantenía la siguiente conversación telefónica:

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Sin ofender a nadie, me pareció MUY bizarro ver a una monja con el mouse en la mano

- Monja: yo entiendo doctora que ustedes hacen lo que pueden, pero las quejas de la gente son constantes, en especial los jueves y los viernes...
- Doctora: (...)
- Monja: sí, pero por ejemplo ayer yo estaba rezando y me entraron tres radios (léase radiomensajes), y a una le gusta rezar en paz, ¿comprende?

No pude evitar pensar en la situación y reir mentalmente, la pobre con el rosario en una mano y el aparatito en el otro sin saber a cuál prestarle atención primero.

En la sala de rayos siempre imagino gente riendo detrás de un vidrio espejado mientras uno posa en forma totalmente antinatural, con los codos hacia adelante y respirando hondo; luego del procedimiento habitual y al ver pasar a la radióloga con una placa en la mano, le pregunté si esas costillas que se veían eran las mías, y si consideraba que era necesario sacarla nuevamente ya que me había olvidado de sonreír para la "foto". Qué mala onda la vieja, ni una sonrisita de compromiso esbozó...quizás eso me hubiera alegrado un poco la mañana.

La gran bestia blog

No es que me haya convertido en ricotero de repente, pero sucede que luego de consumir alcohol en grandes cantidades industriales, el amigo Free Rider del blog aledaño "Pensamientos y Divagues" decidió homenajearme con el siguiente premio:

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Con mucho cariño le agradezco el gesto y les recomiendo a todos a que se den una vuelta por allí para pasar un agradable momento leyendo sus reflexiones. La casa invita.

martes 5 de agosto de 2008

El cartero llama tres veces

Esta ciudad nunca termina de sorprenderme. Con sólo caminar un poco por el barrio y prestar algo de atención se pueden encontrar imágenes como ésta:

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Yo entiendo que quizás por un tema catastral una propiedad pueda cambiar su numeración una vez, pero ya hacerlo dos veces y encima tan alevosamente me pareció un abuso (?), razón por la cual decidí indagar en las inmediaciones acerca de los misterios que encerraba aquella antigua vivienda; para mi sorpresa descubrí que no son pocas las leyendas que giran en torno a ella.

Algunos lugareños, ante mis preguntas sedientas de curiosidad, huían horrorizados o directamente me cerraban la puerta en la cara, como si les hubiese preguntado por el mismísimo demonio.

Hay quienes comentaban que sus propietarios originales eran gente de muy mal genio y adinerada por demás, con lo cual ante el más mínimo altercado con sus vecinos linderos optaban por mudarse a otra ubicación. Sí, con casa y todo.

Los que más años llevan viviendo en la zona aseguran que en las noches de luna llena de los meses impares se puede visualizar una fantasmal figura masculina deambulando por la cuadra; la misma pertenecería a un caballero que en su juventud tuvo un apasionado romance por correspondencia con una muchachita que vivía en dicha morada (no existía el MSN en ese momento), y cuando por fin decidieron encontrarse y verse cara a cara, el pobre nunca pudo encontrar la dirección correcta y permaneció durante años yendo y viniendo de una esquina a otra hasta morir de angustia.

Lo que nadie supo responderme con certeza fue quién habita allí actualmente. Fue tanta la intriga que me produjo esta historia que es muy probable que uno de estos días junte coraje y vaya personalmente a tocar el timbre a la casa...si es que todavía permanece allí.

 
100% argento